
Tras levantar la cúpula geodésica de 5 metros de diámetro, organizamos un encuentro teórico-práctico en formato taller comunitario, donde todas las personas participantes colaboraron en la mezcla y aplicación de tierra-paja.
Antes de comenzar, nos ocupamos de reunir los materiales. La paja fue lo más difícil de conseguir, ya que en la isla no está tan disponible; sin embargo, el barro resultó más accesible. Tras analizar el terreno, dimos con una arcilla adecuada para las necesidades del proyecto.
Durante dos jornadas intensas, se sumaron muchas manos que trabajaron juntas para completar el revestimiento del domo, y al finalizar pudimos celebrarlo colectivamente.
Un lugar maravilloso y una comunidad aún más maravillosa.







